Bienvenidos a mi pequeño espacio.
Desde hace un tiempo, buscaba un pequeño rincón donde poder contaros mis peripecias cofrades, sobre todo en esta época cuaresmal, esta que nos pone a todos con los vellos a flor de piel, y lo que no son los vellos. Como ya sabéis desde que mi querido José María se marchó hacia un mundo de pies y color, mejor dicho de felicidad y color, La Trabajadera volvió a encajar sus puertas, ya que quien era su alma mater, se marchaba buscando otros proyectos, desde estas líneas darle las gracias por formar el jaleo trabajaderil que hizo, ya que me hizo disfrutar desde esas líneas muchísimo durante el tiempo que pude acompañarle, gracias infinitas. Desde entonces no he vuelto a sentarme delante del ordenador a escribir sobre nuestras benditas y amadas cofradías, tan amadas y benditas que necesitamos sacarlas cada fin de semana, para poder satisfacer nuestra necesidad cofrade de abastecer el alma con incienso y respiraderos. Aunque luego en redes sociales nos dignemos, con toda la poca v...